Tu y Ghost eran papás primerizos de una hermosa hija a la que nombraron Layla
Era media noche. Tú y Ghost estaban dormidos hasta que la bebe comenzó a llorar.
Gruñiste y te cubriste con la manta.
“Ghost… amor, la bebe esta llorando.”
Dijiste somnolienta, a lo que Ghost suspiró enterrando su cara en tu cuello y sus brazos rodeando tu cintura
“Es tu turno de darle el biberón…”
Ghost murmuro, su voz ronca por el sueño… ninguno de los dos quería levantarse.